¿Qué son los Testigos de Jehová? También conocidos, aunque con menor frecuencia, como la Sociedad Atalaya de la Biblia y Tratados. Es importante aclarar que no constituyen una iglesia tradicional, sino una sociedad. No poseen iglesias, sino «salones del reino», por lo que el término «iglesia» no es apropiado para referirse a ellos.
Analizaremos esta organización alrededor de tres conceptos fundamentales: su historia, sus profecías y su doctrina.
Su historia
Los Testigos de Jehová afirman haber sido fundados por Jehová hace más de 6,000 años y por Jesucristo hace más de 2,000. Sin embargo, para ser precisos, la mayoría de sus creencias no existieron hasta el siglo XIX, algunas provenientes de los adventistas y otras desarrolladas por los propios Testigos de Jehová.
Todo comenzó con Charles Taze Russell, nacido en Pittsburgh, Pennsylvania, el 16 de febrero de 1852. Tuvo cuatro hermanos, dos de los cuales fallecieron, al igual que su madre, pero su padre era un comerciante con buena situación económica. Inicialmente fue presbiteriano; más aún, era calvinista, leía a Calvino y creía en el infierno en esa época.
Posteriormente comenzó a cuestionar aspectos que no le agradaban, por lo que se volvió congregacionalista. Al encontrar también elementos que no le satisfacían allí, y dado que su padre se había convertido al adventismo, Russell comenzó a recibir su primera influencia de esta corriente religiosa. Sin embargo, no estaba completamente convencido y prácticamente perdió su fe. En el libro Proclamadores de los Testigos de Jehová, se narra cómo buscó la verdad incluso en religiones orientales, pero no encontró satisfacción en ninguna de ellas, hasta que en 1869, mientras caminaba, escuchó a un predicador.
Según relata el libro Los Testigos de Jehová, Proclamadores del Reino de Dios (páginas 43 y 44), este hombre era Jonás Wendel, un predicador adventista seguidor de Miller —quien protagonizó el «gran chasco» al profetizar que Cristo regresaría el 21 de marzo de 1843, lo cual no ocurrió—. Wendel era seguidor de Miller y posteriormente también realizaría profecías que tampoco se cumplirían.
A Russell le pareció interesante el mensaje de Wendel; había aspectos con los que concordaba y otros que no, porque Russell no buscaba genuinamente la verdad, sino que sus ideas fueran validadas. Buscaba una religión que se ajustara a sus preferencias y, como no la encontró, creó la suya propia. Sin embargo, fue profundamente influenciado no solo por Wendel, sino también por otros adventistas.
Creó un grupo de estudio con otros individuos. En las páginas 45 y 46 del mismo libro se menciona la relación de Russell con George Storrs, George Stetson y Nelson Barbour, todos adventistas. Este último escribía en una revista llamada El Heraldo de la Mañana, donde Russell también comenzó a colaborar. Escribían artículos allí, y Barbour fue quien le enseñó la doctrina del juicio investigativo: que Cristo ya había llegado en 1874 de manera invisible y que algún día regresaría. ¿Cuándo regresaría? Bueno, no propiamente a regresar, sino a glorificar a su pueblo.
Esto ocurriría en 1914. Así, toda la doctrina de Russell comenzó a girar en torno a ese año, y comenzó a predicar que 1914 era el año señalado. No era algo que él hubiera inventado, sino algo que, según él, estaba en la Biblia. Comenzó a malinterpretar versículos y a realizar gematría, es decir, cálculos matemáticos para que todo condujera hasta 1914. Las profecías de los Testigos de Jehová no son profecías por revelación, sino por interpretaciones bíblicas erróneas.
Es importante mencionar que fueron estos adventistas quienes lo introdujeron a la piramidología. Russell llegó a escribir un libro sobre piramidología, donde tomaba la pirámide de Giza y toda su estructura interna para hacer una alegoría con la historia del pueblo de Israel y el Antiguo Testamento. Creía que las pirámides habían sido construidas por los hebreos. Esta idea no fue original suya, sino que era enseñada por algunos grupos en aquella época, y él la adoptó y creyó firmemente en ella. Por esta razón, hoy en día su tumba tiene forma de pirámide.
Russell tuvo varios conflictos con los segundos adventistas. Por un lado, discrepó con Barbour porque este creía que Cristo no había muerto por todos, mientras Russell sostenía que Cristo había muerto por toda la humanidad, lo que resultó en un intercambio de artículos en la revista que terminó en una disputa. Pero sobre todo, Russell tenía un problema con los adventistas porque los segundos adventistas —un grupo especial dentro del adventismo— creían que ellos eran los únicos poseedores de la verdad y que solo podían salvarse a través de su organización.
Russell expresó lo siguiente: «Nos apenaremos mucho por el error de los segundos adventistas, que esperaban a Cristo en la carne y enseñaban que el mundo y todo cuanto hay en él, salvo los segundos adventistas, serían consumidos por fuego». Irónicamente, esa misma doctrina es la que creen los Testigos de Jehová hoy en día: que ellos son los únicos a través de los cuales la gente puede salvarse. Como afirma La Atalaya de 2016: «Abandonar la organización de Jehová nos haría perder no solo el privilegio de hacer la voluntad de Dios, sino también la esperanza de vivir en el nuevo mundo de Dios».
Es irónico, pero debemos admitir que muchas de las doctrinas de los Testigos de Jehová provienen de los adventistas. De hecho, los Testigos de Jehová son como una amplificación de estas ideas: añaden más doctrinas falsas y amplifican todas las que ya tenían los adventistas, predicándolas de manera aún más distorsionada. ¿Y cómo lo hicieron? A través de un grupo que Russell denominaba «los estudiantes de la Biblia»: jóvenes que se reunían, estudiaban la Biblia según su criterio, con las herramientas que ellos preferían y bajo la interpretación de Russell.
En 1879, Russell se casó con una mujer llamada María Francis Agulli. Sin embargo, en 1908, muchos años después, se divorciaron porque Russell le fue infiel a su esposa con una joven llamada Rose. Además, esta mujer estaba casada, había vivido primero con ellos y también pertenecía al grupo religioso. Es notable cómo los Testigos de Jehová mantienen tanta fe en Russell, quien demostró ser un hombre verdaderamente inmoral.
Pero esto no fue lo único cuestionable que hizo. El 22 de marzo de 1911, el periódico The Brooklyn Daily Eagle publicó un reportaje donde comprobaron que Russell estaba vendiendo «trigo milagroso». Enviaron a un periodista encubierto que le compró el trigo milagroso y luego lo llevó a examinar. Resultó ser trigo común y corriente, pero lo vendía a 60 veces su precio normal. Así quedó comprobado el fraude del «trigo milagroso» de Russell, revelándolo como una persona poco ética.
En 1881 fundó la Sociedad de Tratados de la Torre del Vigía de Sion. Ese fue el nombre original, aunque posteriormente lo cambió a Sociedad de Biblia y Tratados de la Torre del Vigía. Lo curioso es que ni siquiera el nombre fue original suyo. Russell no inventó el nombre, ya que Storrs había escrito un libro llamado La Torre del Vigía, La Muerte del Hombre y la Esperanza de una Vida Futura en 1850. Así que Russell tomó prestado el concepto de «Torre del Vigía» de Storrs y lo aplicó a su nueva organización.
Su organización surgió alrededor de la revista Watch Tower, que conocemos como Atalaya. Esta revista utilizó la estrategia de publicar artículos aparentemente comunes para personas ordinarias, artículos que podrían interesar a cualquier persona, pero que introducían gradualmente sus doctrinas falsas de manera disimulada.
Hoy en día siguen utilizando exactamente la misma estrategia. Como ya la mayoría de las personas sabe que La Atalaya pertenece a los Testigos de Jehová, tuvieron que crear otra revista llamada ¡Despertad!, que es básicamente lo mismo.
Ya en 1907 comenzó a dudar sobre lo de 1914. Anteriormente decía que eso era prácticamente palabra de Dios, que era algo fijo, seguro. En 1907 comenzó a expresar dudas en sus escritos. En 1912, a los 60 años, comenzó a viajar por todos los Estados Unidos en tren para predicar intensamente, porque en 1914 llegaría el Señor.
Pero ya mostraba muchas dudas. Bueno, «llegar» el Señor no exactamente. Ellos pensaban que el Señor ya había llegado. Lo que esperaban era que glorificaría a su pueblo, y su pueblo eran los Testigos de Jehová, así de simple.
Sin embargo, no ocurrió. Llegó 1914 y lo que sucedió fue la Primera Guerra Mundial. Inicialmente utilizó la Primera Guerra Mundial para decir: «¿Ven? Yo lo profeticé, yo lo dije: la Primera Guerra Mundial, 1914, yo lo había predicho». Pero la Primera Guerra Mundial tampoco era la glorificación del pueblo de Dios, así que comenzó a modificar gradualmente su discurso.
En 1915 estrenó una película titulada El Fotograma de la Creación, donde explicaba muchas de sus doctrinas en una película muda. Mucha gente fue a verla y tuvo gran audiencia. ¿Por qué? Por la novedad de ir al cine, que era algo nuevo y extraordinario. Tuvo una audiencia muy amplia y así ganó muchos seguidores con una película de ocho horas.
Llegó 1916 y entonces dijo: «No, el Señor nunca me dijo que era en 1914. El Señor nunca dijo que toda la iglesia sería glorificada en 1914. Simplemente lo inferimos y evidentemente nos equivocamos».
El caso es que el 31 de octubre de 1916, a los 64 años, murió en un tren en Texas. Después vino un proceso de sucesión y eligieron al segundo personaje más importante de los Testigos de Jehová: Joseph Franklin Rutherford.
Rutherford era conocido como «el juez»; era abogado y asumió la presidencia de la Watchtower, dándole básicamente la forma que tiene hoy. Era un ex bautista y un hombre de carácter fuerte, directo, y gracias a su personalidad lo nombraron presidente en 1917 de la organización. Todos lo recuerdan por su frase característica: «Millones que ahora viven no morirán jamás».
Él solucionó el problema de los 144,000, porque los Testigos de Jehová decían que solamente 144,000 serían salvos, pero ya eran más de 144,000 Testigos de Jehová. Así que posteriormente estableció que 144,000 constituirían un grupo especial que viviría en el cielo, mientras los demás vivirían en la tierra. Lanzó una nueva profecía: el año de la glorificación de la iglesia sería 1925, cuando todos los patriarcas resucitarían. Llegó 1925 y no ocurrió nada.
En 1929 se construyó una mansión llamada Beth Sarim en California, en San Diego. En esa mansión supuestamente iban a vivir Abraham, Isaac y Jacob junto con el mismo Rutherford. Pero quien terminó viviendo en esa mansión fue únicamente Rutherford, quien residió allí hasta su muerte.
Hay mucho más que decir sobre la historia, pero esto es un breve resumen.
Algunas de sus falsas profecías son:
- 1899: la batalla del gran día de Dios
- 1914: el fin del gobierno humano en octubre
- 1916: el comienzo del milenio
- 1918: el retorno de Abraham, Isaac, Jacob y los fieles profetas de la antigüedad
- 1925: la resurrección de los patriarcas
- 1931: promesa de no dar más fechas específicas
- 1941: la batalla del Armagedón
- 1975: la nueva fecha de la glorificación
- Posteriormente dijeron que no terminaría el siglo XX sin que llegara la glorificación
Deuteronomio 18:22 dice: «Si el profeta hablare en nombre de Jehová, y no se cumpliere lo que dijo, ni aconteciere, es palabra que Jehová no ha hablado; con presunción la habló el tal profeta; no tengas temor de él» (RVR1960).
Su doctrina
Examinaremos cinco doctrinas falsas:
1. La tergiversación de la palabra de Dios
Redactaron su propia Biblia. Como sus doctrinas no concuerdan con la palabra de Dios, crearon su propia traducción: La Traducción del Nuevo Mundo de las Santas Escrituras, que es la peor traducción existente de las Escrituras. Ni siquiera se sabe quién la realizó. Según ellos, fue para dar gloria a Dios, pero la verdad es que parece más bien que quienes la tradujeron simplemente no estaban capacitados para esa tarea y tampoco querían dejar constancia de su identidad.
Es una traducción deficiente y además se nota la mala intención en la traducción y cómo intentaron adaptarla a sus doctrinas.
El Nuevo Testamento jamás menciona a Jehová, nunca, porque ya se está hablando de Cristo. Sin embargo, ellos incluyen el nombre de Jehová en el Nuevo Testamento 221 veces. No creen en la Trinidad, no creen que Jesucristo sea Dios, así que insertan el nombre de Jehová indebidamente, pero en los textos griegos el nombre de Jehová nunca aparece en el Nuevo Testamento.
Omitieron palabras como Stauros, que significa cruz literalmente. Pero como ellos creen que Jesús fue crucificado solamente en un madero con las manos hacia arriba, Stauros no les convenía y simplemente lo tradujeron como «madero». Sheol, Hades y Gehenna nunca los traducen como «infierno», porque no creen en la condenación en el infierno eterno.
La palabra parousia en griego, que significa simplemente «venida» —la segunda venida de Cristo—, la tradujeron como «presencia». Es diferente «venir» a «presencia»; presencia implica que ya ha estado, porque ellos no esperan propiamente la Segunda Venida de Cristo, sino la glorificación de la iglesia.
Otro ejemplo: en Colosenses 1:16 dice: «Porque en él fueron creadas todas las cosas, las que hay en los cielos y las que hay en la tierra, visibles e invisibles; sean tronos, sean dominios, sean principados, sean potestades; todo fue creado por medio de él y para él» (RVR1960).
Pero en la Traducción del Nuevo Mundo dice: «porque por medio de él todas las [otras] cosas fueron creadas en los cielos y sobre la tierra, las cosas visibles y las cosas invisibles, no importa que sean tronos, o señoríos, o gobiernos, o autoridades. Todas las [otras] cosas han sido creadas mediante él y para él».
En lugar de «todas las cosas», colocan «otras cosas»: «en él fueron creadas otras cosas». Pero la palabra «otras» no existe en el griego; simplemente la añaden para disminuir el nivel de Cristo. Así, agregan y quitan palabras según su conveniencia, colocan tildes aquí y allá, como les parece.
Apocalipsis 22:18-19 dice: «Yo testifico a todo aquel que oye las palabras de la profecía de este libro: Si alguno añadiere a estas cosas, Dios traerá sobre él las plagas que están escritas en este libro. Y si alguno quitare de las palabras del libro de esta profecía, Dios quitará su parte del libro de la vida, y de la santa ciudad y de las cosas que están escritas en este libro». Hay que tener mucho cuidado: esto no se puede hacer, y eso fue exactamente lo que hicieron con la Traducción del Nuevo Mundo de los Testigos de Jehová.
2. Salvación por obras
Creen en una salvación por obras. Creen que se salvan evangelizando, aunque no le llaman evangelizar. Creen que esto forma parte de su salvación, por eso ofrecen su trabajo gratuitamente.
Además, creen que la única manera de salvarse es siendo Testigo de Jehová, pero eso no es lo que dice la Biblia. La Biblia dice en Hechos 4:12: «Y en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos» (RVR1960).
La Biblia enseña que la salvación es por gracia, no por obras. Solo Cristo salva.
3. Negación de la deidad de Cristo
No creen en la deidad de Cristo y, para argumentar que Cristo no es Dios, cambiaron todos los versículos que dicen que «adoraron a Cristo» por «le rindieron homenaje».
Un ejemplo claro es Mateo 28:17, que dice: «Y cuando le vieron, le adoraron; pero algunos dudaban». Mientras que la Traducción del Nuevo Mundo dice: «y cuando lo vieron, le rindieron homenaje; pero algunos dudaron».
Uno se pregunta: ¿por qué dudaron si le rindieron homenaje? ¿Cuál es el problema de rendir homenaje a alguien? No tendrían por qué dudar si le están rindiendo homenaje a un hombre. Eso sería normal, porque la palabra correcta es proskuneo, que se traduce como «adorar».
De hecho, esa misma palabra sí la traducen como «adorar» en Mateo 4:10, donde en la Traducción del Nuevo Mundo dice: «Entonces Jesús le dijo: ‘¡Vete, Satanás! Porque está escrito: Es a Jehová tu Dios a quien tienes que adorar, y es solo a él a quien tienes que rendir servicio sagrado'».
4. El Espíritu Santo como fuerza impersonal
Ven al Espíritu Santo simplemente como una fuerza o una acción. Desde que usted comienza a leer La Traducción del Nuevo Mundo de las Santas Escrituras se da cuenta que algo anda mal, miremos Génesis 1:2, en la versión Reina Valera de 1960 dice: 2 Y la tierra estaba desordenada y vacía, y las tinieblas estaban sobre la faz del abismo, y el Espíritu de Dios se movía sobre la faz de las aguas. Pero como ellos no creen que el Espíritu Santo es una persona traducen Génesis 1:2 así: 2 Ahora bien, la tierra no tenía forma y estaba vacía. La oscuridad cubría la superficie de las aguas profundas, y la fuerza activa de Dios se movía de un lado a otro por encima de las aguas.
Utilizan argumentos como: «el Espíritu Santo los llenó, ¿cómo una persona puede llenar a otra persona? Entonces, el Espíritu Santo no puede ser una persona». Ser lleno implica realmente obedecer al Espíritu Santo; eso es lo que significa ser lleno del Espíritu Santo. Ahora, ¿una persona puede obedecer a otra persona? Claramente sí. Además, aquí estamos hablando de un espíritu, no de una persona física, por lo tanto, ese argumento no tiene lógica.
Pero lo llevan al versículo 17 de Hechos 2, donde según ellos dice: «‘Y en los últimos días —dice Dios— derramaré algo de mi espíritu sobre toda clase de carne, y sus hijos y sus hijas profetizarán, y sus jóvenes verán visiones y sus ancianos soñarán sueños'».
Eso dice en su Biblia alterada, pero el texto griego nunca dice «algo»; jamás en la versión griega, en todos los manuscritos, no está la palabra «algo» por ninguna parte.
Además, dicen que Mateo 3:11 menciona que seremos bautizados en Espíritu Santo y fuego, y argumentan que el fuego no es una persona. Están poniendo Espíritu Santo y fuego juntos. Pero él no está haciendo una comparación de persona a persona, está diciendo que seremos bautizados bien sea en el Espíritu Santo en la gloria de Dios o en la condenación del fuego eterno del infierno. Eso es lo que está expresando, pero ellos no pueden entenderlo así.
El Espíritu Santo es una persona. Básicamente, el Espíritu nos consuela (Juan 14:26): «Mas el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, él os enseñará todas las cosas, y os recordará todo lo que yo os he dicho».
El Espíritu nos habla (Hechos 8:29): «Y el Espíritu dijo a Felipe: Acércate y júntate a ese carro».
El Espíritu se entristece (Efesios 4:30): «Y no contristéis al Espíritu Santo de Dios, con el cual fuisteis sellados para el día de la redención».
Solo mencionando tres características porque hay muchas más del Espíritu Santo que solo son aplicables a las personas.
5. Doctrinas peligrosas: el uso de la sangre y hemoderivados
Tienen doctrinas polémicas peligrosas, como la prohibición del uso de sangre y hemoderivados. Interpretan Hechos 15:28-29 y Levítico, y concluyen que no se puede consumir sangre, por lo tanto, las transfusiones de sangre también están prohibidas. Esta es una interpretación errónea del texto.
La prohibición en Levítico gira en torno al hecho de la ley ceremonial, porque todo aquello apuntaba a Cristo y quería enseñarnos quién iba a ser Cristo y qué representaría. Por eso no podían consumir sangre en ningún sentido.
En Hechos 15, tiene más que ver con no ofender a los judíos, y en segunda instancia porque realmente consumir sangre hace daño a la salud. Ese es el espíritu de la ley que aparece en Hechos 15 y es el mismo espíritu que debería prevalecer hoy.
En el contexto del Nuevo Testamento, una transfusión de sangre o en una cirugía donde se use sangre que se está perdiendo en la operación no hace daño a la salud; al contrario, salva vidas. Por esta razón, los Testigos de Jehová son tan rechazados en varios países del mundo, como Rusia, y muchos otros los consideran una secta destructiva y peligrosa.
Juan David Patiño Morales
Escritor, conferencista y expositor de la Biblia.
david@skyeagles24.com




